LAS DAMAS EN EL AJEDREZ
Cuando en ajedrez comparamos la "fuerza de juego" entre hombres y mujeres, estadísticamente se comprueba que las féminas practicantes del milenario deporte son el sexo "verdaderamente débil", así debemos admitirlo, pero ¿cómo podemos explicarlo?. Para el G.M. Anatoly Kárpov, resulta "un verdadero misterio de la humanidad" el hecho de que el nivel de juego de las damas ajedrecistas sea inferior al de los caballeros, como lo declaró [aproximadamente en 1984] a la Revista española Jaque. Consideramos que tal incógnita podría ser resuelta si estudiáramos el problema desde una óptica social e histórica. Con esa intención presentamos el caso venezolano.
AJEDREZ FEMENINO EN UNA SOCIEDAD PATRIARCAL
Tradicionalmente ha existido una fuerte asociación entre ajedrez y hombre (). Basta recordar que uno de los elogios que recibió Vera Menchik, la primera Campeona Mundial (1927?1954) fue: "Ella juega tan, pero tan bien, que juega como un hombre".
Cuando se le pregunta a los padres de niñas los regalos que ellos darían en orden prioritario a sus hijas, estos contestan: una muñeca o un bebé querido, una batidora de pilas, un coche, una cunita, un peluche,... y en última instancia un ajedrez, cosa que no sucede con los hijos del sexo opuesto.
Estos elementos denotan que no estamos concebidas socialmente para la práctica de esta disciplina. Las que la practicamos, lo hacemos por varias razones bien particulares a saber:
Porque venimos de familias ajedrecísticas e inevitablemente tenemos que estar inmersas en este medio. Como ejemplos en Venezuela tenemos a Carolina Delgado (1), Narda Matos (2) , Sheila Ortega (3), Yuraima Lozada (4), Hilda Hernández (5) , Ángela y Claudia Stolz (6), Nathalí Sequera (7) , Luz Estela Niño (8), Amelia Hernández Bonilla (9), etc.
Otras han contraído matrimonio con hombres muy aficionados al juego ciencia, y se han convertido ellas mismas en destacadas ajedrecistas. El G.M. danés Bent Larsen decía: "El ajedrez es una hermosa amante a la que volvemos una y otra vez, sin que importe las muchas veces que nos rechaza". Pensamos que a ninguna esposa le gustaría que su marido la engañara de vez en cuando con la sinuosa Diosa Caissa del Ajedrez. Por eso cuando los casos son extremos, a ellas no les queda otra salida que unirse al enemigo (ajedrez) y terminan jugando codo a codo con sus maridos en los torneos. Dentro de este tipo de jugadoras tenemos a Iris Orellana de Nieto (10), Maglene de Matos(11), y Leyde Casique de De Francisco(12), excelentes culturas de esta disciplina.
Algunas manifiestan que las atrae este ambiente, porque sus padres desde pequeñas les inculcaron que era preferible andar con hombres y no con mujeres. Varias poseen el ajedrez como:
a) Elemento de trabajo como docentes (Judith Salazar (13)), dirigentes (Yadira Rivas (14), Rosa Amelia de Navas (15)) y personal técnico de torneos (Adalgisa de Briceño (16)), dentro del ámbito escaqueado.
b) Campo para investigar científicamente. Como ejemplo podemos citar a la Licenciada en Psicología Social Edelmira La Rosa (17), quien en 1985 aprobó su tesis de postgrado titulada La Percepción del Oponente, en la Universidad Central de Venezuela.
c) Instrumento recreativo.
d) Complemento de intelectualidad.

EL AJEDREZ...NO PAGA
También es importante señalar que los padres aconsejan a las principiantes en el ajedrez de la siguiente manera: "En primer lugar tengan los estudios y la profesión, luego el ajedrez en segundo plano como hobbie, ya que éste es como el crimen... ¡NO PAGA!. Cabe destacar que para esta regla hay una excepción en Venezuela, la cual está representada por Carolina Delgado, notable jugadora anzoatiguense, a quien su padre le anteponía todo el tiempo el ajedrez a los estudios.
CISMA ENTRE HIJOS Y PEONES
Otras jugadoras al casarse tienen que cambiar el ajedrez por uno o más "peoncitos" (léase hijos) y luego desaparecen del ámbito deportivo. Hay un pensamiento anónimo que reza: "Los hijos en la vida hay que cuidarlos como a los peones en el ajedrez".
DIFICULTADES SOCIALES DE UNA JUGADORA
Existen ciertas dificultades para la exigente práctica de esta fusión de Ciencia, Arte y Deporte. A continuación les ilustraré este punto con algunas anécdotas y curiosidades:
a) Hace algún tiempo una renombrada jugadora de la provincia (18) se mudó a una residencia estudiantil en la capital; participó en dos torneos consecutivos cuyas rondas comenzaban a las 7:30 P.M. (se podrán imaginar a qué hora terminaban las partidas (19)). Debido a que llegaba a su residencia a altas horas de la noche, en diferentes carros y con diversos hombres, fue expulsada de ésta como si fuera una "mujer de la mala vida", pues la dueña del inmueble no admitía la excusa de que era ajedrecista.
¡Es difícil ser ajedrecista en este país, y no se diga de aquellas que trabajan, estudian, atienden el hogar, a sus esposos, etc.!.
Por eso, podríamos decir que estamos en una época similar a la que vivió Virginia Wolf en el mundo literario. Ella dijo que "para ser escritora hay que tener un cuarto propio e independencia económica". Estas condicio-nes también son válidas para una ajedrecista hoy.
b) En una prestigiosa Academia de Ajedrez en Caracas (20), tuvimos la oportunidad de observar cómo muchas señoras se presentaban en los torneos para constatar si sus esposos estaban allí, o en su defecto llamaban por teléfono. (Le invito a usted amigo lector, para que deje correr su mente en cuanto a lo que sucedería si fuese la señora quien jugara y no el señor).

AJEDREZ Y PUBLICIDAD
No se promueven verdaderas campañas publicitarias para la captación de un mayor número de jugadoras, lo cual contrasta con lo que se presenta, por ejemplo, en la U.R.S.S. (21). Traemos a colación un detalle muy interesante: cuando la georgiana Nona Gaprinsdashvili ganó el Campeonato Mundial, en Tbilisi (22), una fábrica de perfumes creó una nueva fragancia que bautizó como NONA, cuyo envase poseía la forma de una Dama de ajedrez en su honor.
PSICOLOGÍA DEL AJEDREZ FEMENINO
Citaremos aquí un comentario de Reuben Fine, psiquiatra, psicoanalista y experto jugador de ajedrez: "Las mujeres no descuellan en el ajedrez porque no tienen ningún impulso inconsciente hacia el asesinato del padre".
En el pensamiento ajedrecístico existe un dualismo entre los principios masculinos y femeninos. Cuando domina completamente el polo masculino, el pensamiento fluye hacia el análisis penetrante, el razonamiento científico y la habilidad técnica. En el polo femenino, hay en cambio los elementos de fe, intuición, la creadora maestría artística, cuyo camino estético está a veces en desafío con la lógica.
Son de notable significación los análisis que se pueden hacer de un torneo mixto de ajedrez. Si el jugador que se enfrenta a la dama es de mayor categoría, entonces conducirá sus piezas tranquilo y seguro de anotarse un nuevo punto en el torneo; La mujer aceptará la derrota ya que está psicológicamente condicionada. Si se presenta lo contrario, siendo ella la de mayor categoría, entonces el hombre siente temor de perder, ya que sus amigos no se encuentran preparados para permitirle resultados adversos. Entonces empezarán a flotar en el ambiente ciertas expresiones como estas: ¿Cómo se te ocurre perder con una mujer?, ¿Ha decaído tu fuerza de juego?, ¡Tu debilidad son verdaderamente las mujeres!, ¿Te sorprendió la mujer?, ¡Qué mujer tan brava, ganarte a ti!. Pareciera ser que socialmente es más aceptable perder con jugadores poco expertos (novatos) que con mujeres.

AMOR Y AJEDREZ
En lo que respecta al plano sentimental, tuvimos la oportunidad de conversar con varias jugadoras a nivel nacional, y nos llamó poderosamente la atención la visión que tienen de ellas los hombres que no practican esta disciplina. Al principio son admiradas como mujeres intelectuales, interesantes, novedosas, muy sui generis; Pero luego, cuando quieren establecer una relación sentimental más profunda, ellos les temen por considerarlas como mujeres muy analíticas, calculadoras, estrategas, frías y cerebrales.
Siempre hemos pensado que jugar al ajedrez es un privilegio. Existen personas en los gremios de ingenieros, médicos, empresarios, maestros, pintores, escritores, perrocalenteros y otros, que aparte de su trabajo se ejercitan en el manejo de los trebejos del ajedrez; A ellos los consideramos como personas "diferentes" dentro del medio en que se desenvuelven. Por eso, una mujer que juegue también es "diferente", pero no hasta el punto de considerarla como un ser extremadamente analítico, más calculadora que una computadora, más fría que un cubo de hielo o más insensible que aquel paciente con las astas posteriores de la médula espinal atrofiadas.
Para finalizar quisiéramos añadir una palabra al hermoso pensamiento del poeta merideño Le Conte Blew:
"¡Jaque vida: donde reyes, (damas) y peones se dan la mano!"
¡Éxito a la nueva generación de ajedrecistas femeninas!.